Ñan Ñan y el silbido…

Contaba Hugo Ga que su tío Ñan Ñan se fue de pesca a Dos Montañas y a eso de las 5 de la tarde, no tarde pero tampoco muy temprano, oyó un silbido como quien te llama desde lejos y apenas lo escuchas. Levantó su mirada y busco en el cañón del río a algún otro pescador (tal vez Los Minchos) que lo estuviese saludando. Como no vio a nadie creyó que se lo había imaginado y siguió con su labor.

Foto ilustrativa
Foto ilustrativa

Pero apenas unos segundos después lo vuelve a escuchar, y ahora busca con más detalle a quién lo esté vacilando, pero al no encontrar a nadie y pese a sus muchas andanzas “se zetió”. Su respiración se acelera al igual que su corazón. Entonces solo por aquello de los aquellos decide comenzar a caminar río abajo buscando el puente del ferrocarril.

Pero el asunto se complica más, pues el silbido es ahora un poco más fuerte que al principio. Entonces se asusta más y camina más rápido…, el silbido está encima de él. Es más, siente que lo sigue casi como una sombra.

Ahora al divisar el puente y con la muy poca luz que queda decide correr a lo que más pueda, pero en plena carrera comienza a reírse como loco, hasta que llega a la línea y allí casi se muere de tanto reír.

-¿Pero qué pasó?

-Sabe Ga, el silbido… ayayay ga!,  era un moco seco que me chiflaba en la nariz…